Cannabis y cáncer

Estar mal informado a veces es peor que no estar informado en absoluto. Respecto al cannabis, el fruto de esta información sesgada suelen ser disparates enormemente ridículos como: “La marihuana es una planta, algo natural, así que es mejor que las drogas sintéticas” o “Los pacientes con cáncer la fuman, así que es saludable”.

El ricino también es una planta, y es letal. El veneno de víbora también es algo natural, y no por ello usted se dejaría morder por una. El petróleo también se produce en la naturaleza, y nadie se lo toma a cucharadas. Y por supuesto, fumar no es en absoluto saludable.

Actualmente no hay evidencia suficiente que pruebe que los cannabinoides puedan ayudar a tratar el cáncer. Y sí hay abundante evidencia de lo perjudicial que resulta consumir cannabis.

Las investigaciones científicas sobre los efectos de los cannabinoides en el cáncer, aunque muy prometedoras, se han hecho mayormente en laboratorio, con células cultivadas o modelos animales. Esto es importante para no extrapolar alegremente los resultados y crear falsas expectativas en la gente. Una persona es muchísimo más compleja que una célula que se halla en unas condiciones enormemente controladas.

Cannabinoides naturales o sintéticos, provocan reacciones, efectos. Otra cosa muy distinta es hallar las dosis exactas para que esos efectos sean los convenientes, es decir, que mueran las células cancerígenas y no otro tipo de células, que no se multipliquen en vez de desarrollar inmunidad, o efectos secundarios intolerables como alterar la eficacia de la quimioterapia.

En lo que sí hay bastante evidencia es en el tratamiento de otros síntomas, como el dolor, la falta de apetito, o las náuseas, aunque los cannabinoides sólo se usan como último recurso, cuándo otros métodos han fallado. Y obviamente, no se le prescribe a un paciente con cáncer de lengua, laringe, o pulmón, que fume marihuana. Fumar marihuana o tomarla en infusiones no proporciona una dosis segura y controlada.

Hoy en día, el cáncer se vence. Mucha gente lo consigue. El reto actual consiste en mejorar los tratamientos (médicos, farmacológicos, psicológicos) para que no sea mucha gente, sino todo el mundo.

Sin embargo, hay muchas cosas que se pueden hacer a modo de prevención, secretos a voces que a veces nos resultan tan difíciles, pero que aumentan significativamente la probabilidad de mantenernos sanos, y llegado el caso, de contribuir a sanarnos: no fumar, hacer ejercicio, dieta mediterránea, cultivar un estado de ánimo resiliente y positivo…

¿Le cuesta hacer alguna de estas cosas? ¿Desea aprender?