PROBLEMAS DE ERECCIÓN

Qué es y cómo se produce una erección:

Una erección consiste en un aumento del flujo de sangre al tejido esponjoso del pene. Esto se produce como respuesta a una estimulación previa suficiente y excitante (ver, tocar, fantasear…).

Es una respuesta fisiológica refleja, y por lo tanto no voluntaria. Pero esto no significa que no se pueda influir (facilitar ¡o dificultar!) su aparición. Por ejemplo, no podemos controlar el sudor a voluntad, pero podemos hacer cosas para sudar: correr, subir la calefacción, ponernos 7 abrigos de lana…

Las respuestas fisiológicas están controladas por el sistema nervioso autónomo o visceral, que se divide en dos:

1) Sistema nervioso simpático. Se activa en situaciones de tensión o esfuerzo: dilata pupilas y pasajes respiratorios, acelera el corazón, relaja la vejiga, inhibe movimientos intestinales y contrae los vasos sanguíneos genitales. Si haciendo el amor con mi pareja la llama de una vela prende una cortina ¡la situación es de emergencia absoluta!, y acaparará todos mis recursos atencionales, bajándose la erección.

2) Sistema parasimpático. Se activa cuando estamos relajados, y produce las reacciones opuestas, incluyendo dilatación de vasos sanguíneos genitales. Por ejemplo durante el sueño se producen erecciones con frecuencia.

Ambos sistemas son incompatibles. Básicamente (aunque no del todo) si está activado uno, el otro está desactivado.

 

Facilitadores y dificultadores:

Nuestro ritmo de vida tiene consecuencias que pueden afectarnosen distintas áreas. Dos conceptos importantes son ansiedad y estrés.En pequeñas dosis pueden ser estimulantes. Pero demasiado satura y bloquea.

Estrés: cuando las exigencias de la situación sobrepasan mi capacidad para manejarlas o hacerles frente (“Tengo que dar la talla en la cama, y además tengo que terminar 20 informes para mañana, y mi hermano aún no me ha devuelto el coche y lo necesito para ir a recoger al jefe al aeropuerto…”). Ansiedad: cuando anticipo resultados o consecuencias negativas (“Seguro que se me baja la erección”).

Las consecuencias de ambos se manifiestan en nuestra conducta a nivel de:

1) Pensamientos: me preocupo y doy vueltas a las cosas sin llegar a ninguna solución, tiendo a ser negativo y me digo cosas poco útiles como “No voy a poder”. Pensar estas cosas me pone más nervioso todavía y me “cortocircuito”, me bloqueo.

2) Reacciones fisiológicas: dado que toda mi atención y recursos se centran en mis pensamientos y preocupaciones, mi cuerpo ve que es inútil poner en marcha otros sistemas que en ese momento no son “prioritarios” y los desconecta.

3) Comportamiento: de forma instintiva evito a trato de alejarme de aquello que me produce molestia (a veces soy consciente de ello y a veces no).

 

¿Qué hacer?:

Puedo influir, aunque sea de forma indirecta, en estos procesos si controlo mi ansiedad, controlo mis pensamientos negativos, aprendo técnicas de relajación (como la respiración lenta), y no evito los problemas, sino que me enfrento a ellos.

¿Desea aprender? Consúltenos.