cerillas

Estrés: Inevitable, pero no incontrolable

Todos hemos experimentado estrés con frecuencia a lo largo de nuestra vida. Aunque en ocasiones desagradable, si no dispusiéramos de este recurso nos habríamos extinguido hace muchísimo tiempo.

El organismo que mejor se adapta es el que mejor sobrevive. Para ello a lo largo de nuestra evolución hemos desarrollado la respuesta de estrés, una serie de procesos automáticos que nos preparan básicamente para huir o luchar, dos de las cosas que más hemos hecho los animales para preservar nuestra supervivencia durante miles de años.

Sin embargo en la vida moderna ya no es necesaria una respuesta así, o por lo menos no tan potente ni tan a menudo. Ya no luchamos por sobrevivir en la selva, ciertamente, pero sigue siendo útil.

Imagínese caminando por una calle oscura cuando de pronto sus sentidos perciben algo: una sombra que se esconde tras un contenedor de basura. Su cerebro lo interpreta como una posible amenaza y ordena a nuestro cuerpo reaccionar: los músculos se tensan listos para la acción, el corazón aumenta su ritmo para enviar la sangre y oxígeno que los músculos demandan, la respiración se acelera ante la exigencia de ese oxígeno, aumenta la resistencia al dolor… Suceden muchísimas cosas, pero en resumen unas funciones se activan y otras, para evitar saturaciones e interferencias se desactivan, como la digestión o la respuesta sexual. Además nuestra mente empieza a pensar posibles soluciones: ¿Por dónde puedo escapar? ¿Si grito alguien me oirá? ¿Será solo un gato?

Ahora piense en su día a día. Muchas cosas por hacer, poco tiempo para hacerlas, molestos imprevistos, gente que no ayuda, un jefe exigente, clientes que se quejan, niños que no colaboran, tráfico… Una respuesta de estrés mantenida en el tiempo llega a ser muy molesta y fatigosa, pudiendo llegar a causar consecuencias como úlceras, contracturas, ansiedad, problemas cardiovasculares… El cuerpo está generando recursos que no se consumen (por eso hacer deporte es tan beneficioso para el estrés).

No todo estrés resulta nocivo (distrés). Existe el estrés positivo (eustrés) que es aquel que experimentamos durante algo emocionante, como una carrera o coger de la mano a esa chica por primera vez.

A su vez el estrés genera ansiedad (que consiste en anticipar consecuencias negativas) y la ansiedad potencia el estrés. Por eso es importante conocer cómo funciona nuestro cuerpo y aprender a manejar estas situaciones y así mejorar nuestra calidad de vida. Ejercer hábitos saludables es mucho más que comer fruta y verdura.

¿Desea aprender?