Mechero

“Deje de fumar” y otros consejos absurdos

Con frecuencia la gente nos dice lo que hacer… ¡pero no nos dice cómo hacerlo!

Deje de fumar, relájese, sea más optimista, coma sano, no se agobie, haga deporte, etcétera, etcétera, son consejos a medias, ya que son poco efectivos a la hora de conseguir lo que se quiere. Son sólo una idea, un objetivo. ¿Cómo hacerlo? Eso ya es otro cantar. Además, ¿por qué debería hacer tal o cual cosa? Si encima no nos dan buenos motivos de porqué merece la pena el cambio ¿por qué cambiar?

Alguien estará pensando: “Quiero dejar de fumar, pero no tengo ni idea de qué cosas puedo hacer para conseguirlo. Además ya lo he intentado varias veces y siempre he acabado por abandonar. Y, ¿merece la pena? Oigo casos de gente que dice tener ganas de fumar décadas después de dejarlo. ¿Será verdad? Mi cuñado dice que es mejor dejarlo de golpe… ¡No sé qué hacer!”.

Las soluciones efectivas pasan por desglosar los pasos a seguir, y cuanto más mejor. Crear “pasitos” que dejen muy claro lo que hacer y cómo hacerlo, de forma progresiva, aumentando la dificultad poco a poco. Y por supuesto, seguir consejos que estén basados en la evidencia (que su cuñado dejara de fumar de golpe no quiere decir que a usted le vaya a ir bien con ese método).

En muchos casos primero es motivante saber (y cuando decimos saber nos referimos a estar convencidos y de acuerdo con unas ideas y realidades) qué consecuencias positivas me va a aportar el cambio (dejar de fumar reduce la probabilidad de desarrollar un cáncer, mejora el aspecto físico, el olor corporal, es un buen ejemplo para los niños, ahorra mucho dinero…). Esto ayudará a no dejarnos vencer por la tentación.

Un ejemplo de acciones muy concretas es este (en caso de reducir el consumo progresivamente):

  1. Comunicarle hoy mismo a familiares, amigos, y compañeros de trabajo que voy a ir reduciendo el número de cigarrillos que me fumo al día. Enviarles un mail o decírselo en cuánto les vea.
  2. Pedirles que me apoyen, que no me ofrezcan tabaco, y que entiendan que me pondré tenso.
  3. Apuntar en un papel cuántos cigarros me fumo cada día, para conocer mi hábito (cuáles realmente me apetecen y cuáles me fumo por aburrimiento) y ponerme un límite de cigarros permitidos al día.
  4. Cada semana quitarme un cigarro al día.
  5. Darle a mi pareja el tabaco para evitar pasarme de los cigarros permitidos cada día.
  6. Poner en la cajetilla una foto de mis hijos.
  7. Poner una hucha con el dinero que me voy ahorrando (para comprarme ese equipo de música que tanto quiero).
  8. Apuntar mis éxitos en un calendario.
  9. Salir a dar una vuelta a la manzana, jugar con el móvil, escuchar música…etc, cuando surja la tentación.

Por supuesto siempre será más fácil conseguir cualquier cosa con ayuda que solo. Y mucho más fácil con supervisión de un experto que le ayude a enfrentarse a la ansiedad y situaciones difíciles que puedan surgir.

¿Desea aprender?