Cruce caminos

¿Qué es la terapia cognitiva?

Las terapias cognitivas surgen, entre otras cosas, tras la insatisfacción de los clínicos con los hasta entonces habituales métodos de psicoterapia, como el psicoanálisis, debido a sus escasos resultados. Se basa en un principio muy lógico: la forma en la que interpretamos y pensamos a cerca de los sucesos y acontecimientos influye en cómo nos sentimos y cómo actuamos. Por ejemplo si un día intento pedir salir a la chica que me gusta y ante ella y sus amigas comienzo a tartamudear porque estoy muy nervioso y pienso “He hecho el ridículo; se reirán de mí”, esto hará que yo sienta vergüenza y tristeza y me quede encerrado en casa pensando una y otra vez en la situación. No es el suceso, es cómo lo he interpretado yo, lo que me hace experimentar una serie de emociones u otras.

Aunque en general todos ante las mismas situaciones experimentamos cosas similares; esto se debe al aprendizaje de nuestra cultura y sociedad. Otra persona habiendo pasado por la misma situación podría pensar “¡Qué nervioso me he puesto! Pero ya he roto el hielo, soy un campeón”, y sus emociones serían de orgullo y alegría.

La terapia cognitiva es especialmente útil cuando uno experimenta malestar por centrarse en aspectos negativos de la vida, de uno mismo, o de los demás. Repetir, de forma consciente o no, una forma de pensar nos lleva, como cualquier otro acto, a automatizarlo. De esta forma ante sucesos distintos tenderemos a pensar de forma semejante. Un éxito en el trabajo es minimizado por alguien que tiene este automatismo de centrarse en lo malo (“Sí, me ha dicho que queda conmigo el viernes, pero porque le doy pena”).

El objetivo básico es identificar qué pienso ante esas situaciones en las que yo acabo experimentando malestar y poner a prueba mis pensmientos. ¿Estas cosas que me digo son realistas? ¿O quizá me estoy diciendo cosas que no son ciertas y además me hacen sentir mal?

Además se suele acompañar siempre de la técnica de solución de problemas para cuando hallemos problemas reales (no imaginados) podamos solventarlos.

Las terapias cognitivas cuentan con el aval de haber demostrado en estudios controlados su eficacia, y en contrapunto requieren un trabajo rutinario, hasta adquirir el hábito de pensar de forma más racional y menos, por ejemplo, catastrófica.