Sobrecorrección

Es frecuente que los niños rompan o ensucien cosas ya sea de manera accidental o para conseguir algo (desahogar su enfado, obtener atención…). El objetivo de este procedimiento es educarles en reparar el daño que hayan causado para hacerles más autónomos y a su vez sancionarles para que se repita lo menos posible en un futuro.

Ejemplo: Pablo dice “¡Papá, caca!”, y vemos al acudir que ha defecado en el suelo de su cuarto.

 

Procedimiento de sobrecorrección restitutiva:

  1. Previamente se habrá avisado a los niños de las condiciones, que cada vez que ensucien o estropeen algo (peleándose entre ellos, tirando la comida) deberán limpiarlo y no podrán ir a jugar, ver la TV o hacer otras cosas hasta que esté arreglado.
  2. Cuando suceda, se aplicarán estas pautas con la mayor inmediatez posible, todas y cada una de las veces que suceda.
  3. Censurar el comportamiento del niño (no al niño) con voz firme, sin llegar al enfado: “¡¿Pero qué has hecho, Pablo!? Esto es una guarrería. Cómo me disgusta que hagas esto”.
  4. Darle, en tono serio, instrucciones sencillas: “Coge una bolsa de plástico. Póntela en la mano. Recoge la caca. Tírala a la basura…”. Si el niño no sabe le podemos ayudar, tratando de intervenir lo menos posible (pero siempre detrás de él) ya que el objetivo es que lo haga él. Si no sabe manejar la fregona, podemos poner nuestras manos sobre las suyas, y manejar la fregona, animándole si es posible a que lo haga solo. (“Ahora tú solo”).
  5. No basta con corregir, debe sobrecorregir. Así que una vez limpiada la caca, el niño deberá pasar la fregona por todo el suelo de su habitación y sacar la basura (por ejemplo).
  6. En ningún momento se reforzará al niño (“Lo has hecho muy bien”). En todo caso se dará feedback de forma neutra (“Así, sigue un poco más. Vamos, que ya queda poco”). Si el niño se queja, se repetirá la instrucción como si fuésemos un disco rayado (“Ponte la bolsa en la mano”) las veces que haga falta, y si no lo hace, le cogeremos las manos y lo haremos nosotros manejándole con suavidad (si tiene una rabieta y/o agrede, esperaremos hasta que se le pase o le pondremos en tiempo fuera*, e inmediatamente volveremos a la sobrecorrección).

 

Podemos combinarla con sobrecorrección de prática positiva: esto es, realizar varios ensayos seguidos de la conducta ideal. Por ejemplo, una vez limpia la caca, Pablo debe repetir 10 veces seguidas lo mismo: Decir en voz alta “¡Papá, caca!”. Ir de su habitación al cuarto de baño, bajarse los pantalones, sentarse en la taza y contar hasta cinco, como si hiciera caca, y decir “Ya he hecho caca”. Los padres fingen que le limpian, y vuelven a la habitación para repetir el ensayo. Se puede guiar al niño de los hombros, o ayudarle a desabrocharse si hace falta, pero lo menos posible.

La práctica positiva es recomendable si no hay ningún desperfecto, suciedad, o nada que reparar.

 

Todos los adultos que cuiden de los niños deberán proceder de la misma forma. La consistencia es imprescindible. Las conductas de limpieza deberán estar relacionadas con el daño causado. Si los niños se tiran comida deberán limpiar esa habitación, los platos, meter la ropa sucia en la lavadora…, no tiene sentido que hagan algo no relacionado, como ordenar los juguetes.

 

¿Es este su caso? Consúltenos.

*Tiempo fuera o Tiempo fuera de reforzamiento es una técnica que consiste en apartar al niño de la situación que le esté resultando reforzante.